Acerca de

El ego observador consciente
Nuestros ojos observan el mundo de afuera, nuestros sentidos perciben las formas, los colores, los olores, los sonidos y el movimiento de todas las cosas y todos los cuerpos que nos rodean. Nuestra atención es reclamada permanentemente por el mundo externo y en esa atención que es atrapada por todos los estímulos de la vida diaria, habita la fuerza primordial de la consciencia, pues sólo a través de la consciencia puede un hombre o una mujer transformar su vida, ya que el desarrollo psíquico de un ser humano es el desarrollo de su consciencia.
Donde está tu atención estas tú - dice un viejo dicho - esto se puede traducir como sigue: donde está tu atención está tu consciencia y si tu atención está dispersa en todo momento; miras el celular en cada minuto, hablas sin parar, caminas mientras conversas por teléfono, tomas tu almuerzo y observas el televisor frente a ti, conversas con tu hijo o con tu esposa y a la vez respondes a un correo de la empresa, etc, es tu consciencia entonces la que corre dispersa de un lugar a otro, impidiendo la concentración y posibilitando así la debilidad y el agotamiento de una mente que se enloquece por querer estar en todas partes al mismo tiempo.
La vida es algo que pasa frente a nosotros mientras uno está ocupado mirando otra cosa - decía Jhon Lennon -. Si pierdes tu atención pierdes tu vida, y no sólo tu vida externa, sino también tu vida interna.
El ego observador es el ego consciente, es el ego que está atento, no sólo a las cosas que suceden afuera; el carro que cruza la calle, la mirada de un amigo, el vídeo en el celular, los sonidos de la radio, etc, sino de las cosas que pasan constantemente dentro de nosotros mismos: el sudor en nuestras manos, el temblor en nuestras piernas cuando se acerca alguien, la imagen de un recuerdo infantil que cruza nuestra mente, las palabras tímidas que salen de nuestra boca al hablar con nuestro padre o nuestro jefe, las palabras violentas e iracundas que estallan en nuestro dialogo interno, el dolor repentino en el entrecejo, el rugir del estómago, etc. Todo esto requiere un ego consciente que preste atención con igual poder al mundo externo y al mundo interno.
Es imprescindible tu atención, es fundamentalmente importante que desarrolles la capacidad consciente de estar atento y observar en ambas dimensiones-afuera de ti y adentro de ti - en cada momento, porque si estás frente a una persona iracunda que grita a tu lado, debes estar atento a lo que hace o lo que dice, y al mismo tiempo prestar atención a la manera como esta persona moviliza tus emociones, en la forma como te asusta y te sientes como un niño desvalido, te encoleriza y quieres entrar en una batalla campal, no porque te sientas con fuerza, sino porque quizás estás abrumado por el terror y el miedo.
La transformación de nuestro mundo emocional requiere el entrenamiento de nuestra capacidad de observar, el ejercicio de una atención que logre la concentración consciente, porque no hay transformación sin atención como no hay transformación sin imaginación.
Las emociones pueden poseernos:
Si estás triste estás bajo una sensación de poca energía, si estás irritado y con ira estás experimentando el estremecimiento y el malestar de una emoción que acalora tu cuerpo y le despoja de la serenidad. Sentir una emoción es estar vivo y esto es indispensable para sentirse vital, pero ser poseído por una emoción es una cosa muy distinta, pues en la posesión que una emoción ejerce sobre el individuo lo que se pierde es nuestra atención y en consecuencia lo que se extravía es nuestra consciencia; y es por ello que cuando una emoción nos posee solemos comportarnos de una manera que nunca sospecharíamos que pudiésemos llegar a hacer, y entonces en el calor de la ira insultamos y humillamos a la persona que más amamos o invadidos por un repentino - pero no nuevo - sentimiento de frustración, abandonamos un proyecto, un negocio o una relación afectiva que significaba demasiado para nosotros.
Hay algo muy particular en el ejercicio de una emoción que logra poseernos, este algo se refiere al hecho de que hay una fuerza que envuelve al ego consciente y lo sumerge en una condición de debilidad, lo despoja de su capacidad de estar atento, de permanecer firme en la observación, y muy seguramente lo conecta con una herida del pasado que logra derrumbarlo; pareciera que el ego consciente es envuelto en la imagen de un niño o niña desvalido e indefenso, pareciera que dicha emoción hubiese tocado cierta condición infantil que genera cierta grieta en la estructura de nuestra personalidad, que debilita la voluntad consciente y posibilita el acto de posesión; es como si dicha emoción hubiese tocado una fibra, una herida en el niño o niña que fuimos y es por ello que caemos - por ejemplo - en la desesperación, en el pánico, y terminamos respondiendo a las palabras de un amigo o la mirada de alguien de la manera más violenta y estúpida.
El objetivo de desarrollar la atención del ego consciente, no es impedirnos el sentir una emoción, sino el permitirnos observar la emoción que nos embarga en el mismo momento en que nos sucede o momentos después de habernos sucedido, porque el tesoro de nuestro trabajo de auto conocernos se fundamenta en entrar en relación directa, permanente y amistosa con los sucesos de nuestro mundo emocional.
Vivir es estar atentos, no como un esfuerzo intelectual y agotador de la mente, sino como un niño que abre sus ojos a la existencia y se conecta con la fuerza vital que lo habita y que habita todas las cosas que ve. Conexión humanidad te invita a estar atento, te invita a vivir.
Equipo Conexión Humanidad.